Ver nuestra vida como si mirásemos una película es algo desesperanzador, porque nos aísla de nuestro interior y nos hace perder foco de lo que nos importa.
¿Cómo saber salir de ahí? No lo sé. Quizás viendo la razón que nos puso en ese sitio. Por qué querría alguien estar detrás de un vidrio viendo su vida pasar ajena a sí mismo?
Habrá alguien detrás de ese vidrio también?
Creo que no sentirse solo en una situación es una mirada distinta hacia un conflicto interno. Ver en el otro un espejo es permitirse mirar hacia adentro, a veces con mucha más claridad que cuando intentamos autoanalizarnos.
Ayudar a otro a salir de su refugio contra el sufrimiento es ayudarse uno mismo a enfrentar algo que parecía imposible. Buscar el origen de porque alguien quiere prevenir algo antes de que pase es cambiar nuestro rumbo con un sentido, hacia un lugar de nuestra elección.
Esto de decidir el paso que voy a dar y porque es vivir no transitar. Cuando uno decide uno elige y elegir siempre es bueno porque nos permite dejar otra cosa atrás, algo que ya no queremos para nuestra vida. Sentir que puedo alejarme del sufrimiento para acercarme a lo que me hace sentir bien y llevar eso a otros y verlo concretarse en otros es una de las experiencias más valiosas que nos pueden suceder.
Sentir que tenemos que ver con la alegría de otros es dar unidad a muchas cosas en nosotros mismos.
Si lo que pienso lo puedo llevar a la acción y eso me hace sentir bien entonces será algo que quiera para los míos y esto es un camino largo pero que vale la pena emprender.
Carlota Brunetti, Buenos Aires, Agentina
